Para acompañar y fortalecer a mujeres que han vivido situaciones de violencia, la Red de Centros de Justicia para las Mujeres (Red CJM) puso en marcha, junto con la asociación “Richard Chun Taekwondo México”, el Programa Cinta Violeta, una iniciativa que combina el aprendizaje del taekwondo con procesos de empoderamiento y apoyo emocional.
El arranque se llevó a cabo en la Ciudad Deportiva de Zapopan con una clase inaugural encabezada por Sofía García Mosqueda, Coordinadora de la Red CJM, y Antonio Álvarez Rodríguez, presidente de la asociación.
En esta primera etapa participan usuarias de los Centros de Justicia de Guadalajara, Tlaquepaque y Tlajomulco, quienes durante 12 semanas recibirán dos clases semanales de taekwondo, sin costo. Las sesiones están diseñadas no solo como entrenamiento físico, sino como un espacio de contención emocional, construcción de resiliencia, liderazgo y comunicación asertiva.
García Mosqueda subrayó que el programa busca ofrecer un entorno seguro donde las mujeres puedan reencontrarse consigo mismas, recuperar la confianza en su cuerpo y avanzar en su proceso de sanación.
“Hoy iniciamos juntas un programa que va más allá del deporte. Quiero que se encuentren a ustedes mismas y que no se suelten, que digan sí se puede. Y que lo que siempre tuvimos desde un principio, desde que nacemos, el derecho a vivir una vida libre de violencia, lo retomemos y lo hagamos nuestro”, afirmó.
El taekwondo fue elegido como eje central no solo por sus técnicas de defensa personal, sino por ser una herramienta para canalizar emociones, fortalecer la disciplina y resignificar la relación con el propio cuerpo desde el respeto.
El nombre del Programa Cinta Violeta simboliza el avance personal que representan las cintas en las artes marciales, unido al color violeta, emblema universal de la lucha contra la violencia de género y del empoderamiento femenino.
Al concluir el curso, cada participante recibirá su “Cinta Violeta” como un reconocimiento al esfuerzo, la disciplina y el proceso de transformación personal que ha vivido.
La Red CJM espera que este modelo se replique en más municipios de Jalisco, de modo que cada vez más mujeres cuenten con herramientas que les permitan reconstruirse, reforzar su autonomía y abrirse camino hacia una vida libre de violencia.








