El sacerdote Marcelo Pérez Pérez, originario de la comunidad tzotzil de Chichelalhó en San Andrés Larráinzar, fue atacado a balazos esta mañana por sicarios en motocicleta mientras circulaba entre las calles Peras y Manzanas, en el barrio de Cuxtitali, al este de la ciudad.
Marcelo, quien fue ordenado en el seminario de la diócesis de San Cristóbal de las Casas el 6 de abril de 2002 bajo el obispo Felipe Arizmendi Esquivel, viajaba en una camioneta Nissan blanca sin protección oficial. La agresión ocurrió tras salir de la misa de las 7 en la parroquia de Cuxtitali. Testigos informaron que varios disparos impactaron el parabrisas izquierdo del vehículo. Aunque algunos ciudadanos llamaron al 911, los paramédicos confirmaron que el sacerdote ya no tenía signos vitales.
Elementos de la Policía Municipal, Guardia Nacional, Ejército y Policía Estatal Preventiva preservaron el lugar del ataque mientras esperaban a los peritos y agentes del Ministerio Público.
El 13 de septiembre, durante una peregrinación por la paz en Tuxtla, el sacerdote había expresado su preocupación por el aumento de la violencia en Chiapas, señalando que la Iglesia debía actuar por la paz. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) había solicitado en 2015 medidas cautelares para él, aunque también enfrentaba una orden de aprehensión relacionada con la desaparición de 21 hombres en Pantelhó el 26 de julio de 2021. A pesar de la contradicción en la protección del gobierno, él comentó que su situación era compleja.
La orden de aprehensión contra Pérez Pérez fue emitida el 21 de junio de 2022, solicitada por la Fiscalía General de Chiapas, once meses después de la desaparición de los hombres, quienes fueron raptados por un grupo paramilitar conocido como El Machete.
El sacerdote había trabajado en diversos municipios, incluyendo Simojovel, donde lideró peregrinaciones en contra de la drogadicción y el alcoholismo. Su último cargo fue como párroco de la iglesia del barrio de Guadalupe en San Cristóbal de las Casas, ubicada a unos 800 metros del lugar del ataque.
Minutos después del atentado, las campanas de la parroquia de Guadalupe sonaron, y un grupo de mujeres rezó alrededor del cuerpo de Marcelo. El obispo de San Cristóbal de las Casas, Rodrigo Aguilar Martínez, confirmó su muerte y anunció que el cuerpo sería velado en la iglesia de Guadalupe tras la entrega por parte de la Fiscalía.
El gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón Cadenas, expresó su condena por el asesinato y se comprometió a colaborar con las autoridades para garantizar justicia. La Fiscalía General de Chiapas ha iniciado una investigación por homicidio y se comprometió a aplicar el Estado de derecho para llevar a los responsables ante la justicia.