En 1986, el amor y la resiliencia de tres familias en Jalisco transformaron el dolor en una oportunidad invaluable para cientos de personas. Así nació el Centro Integral de Rehabilitación Infantil A.C. (CIRIAC), inspirado por las lecciones de vida de Lucero, una joven con parálisis cerebral que dejó una huella imborrable antes de fallecer hace 27 años.
Lucero, cuya lucha constante enseñó a quienes la rodearon la importancia de brindar oportunidades a los más vulnerables, motivó a sus padres y a otras dos familias a crear un espacio donde niños, jóvenes y adultos con parálisis cerebral pudieran acceder a una rehabilitación integral, sin importar su situación económica.
Hoy, el legado de Lucero se mantiene vivo a través de los 90 beneficiarios que el centro atiende, de los cuales el 80 % depende de becas para recibir terapias y servicios esenciales. Sin embargo, los recientes cambios en las leyes laborales y el incremento en los costos operativos han planteado retos significativos. Ante ello, CIRIAC ha lanzado una campaña solidaria con la meta de recaudar $250,000 pesos para mantener su fondo de becas.
Luis Bravo, hermano de Lucero y miembro del consejo directivo, comparte: “Cada donativo no solo representa un apoyo económico, sino progreso para nuestros alumnos, tranquilidad para sus familias y un futuro lleno de oportunidades para quienes enfrentan enormes desafíos”.
CIRIAC invita a la comunidad a ser parte de esta noble causa, contribuyendo a que el centro siga siendo un refugio de esperanza y transformación. Para participar, haz clic en el enlace de donaciones, comparte la historia y difunde la labor del centro a través de redes sociales.
Accede al enlace para donar: https://gofund.me/cdd3aa59