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Hay nuevo Papa, la chimenea del Vaticano lanza humo blanco

Desde lo alto de la Capilla Sixtina, una columna de humo blanco ascendió al cielo, indicando que los cardenales reunidos en el Cónclave han alcanzado un acuerdo: el nuevo Pontífice ha sido elegido. Este gesto, cargado de simbolismo y tradición, anuncia al mundo entero la elección del sucesor de San Pedro: ¡Habemus Papam!

¿Qué ocurre tras la señal del humo blanco?

Con la confirmación del nuevo Papa, el cardenal protodiácono se alista para dar el anuncio formal desde el balcón principal de la Basílica de San Pedro. Poco después, el nuevo líder de la Iglesia Católica hace su primera aparición ante los fieles para impartir la bendición conocida como Urbi et Orbi, dirigida tanto a la ciudad de Roma como al resto del mundo.

Millones de personas, conectadas a través de plataformas digitales, transmisiones televisivas y redes sociales, siguen en tiempo real este momento trascendental para la Iglesia y sus creyentes.

¿Cuál es el significado de la expresión “Habemus Papam”?

La locución latina “Habemus Papam” se traduce como “Tenemos Papa”. Esta breve pero solemne declaración marca oficialmente la presentación pública del nuevo pontífice, cuya elección se realiza en estricto secreto por los cardenales electores durante el Cónclave.

Duración de los últimos cinco cónclaves en el Vaticano

La elección del Papa Francisco, realizada el 13 de marzo de 2013, tomó apenas dos jornadas de deliberaciones. En 2005, el cardenal Joseph Ratzinger fue elegido como Benedicto XVI también tras dos días, luego de cuatro rondas de votación.

En 1978 se llevaron a cabo dos cónclaves en un lapso breve: primero fue designado Juan Pablo I en tan solo dos días, pero su repentino fallecimiento tras 33 días de pontificado llevó a una nueva votación, en la que Juan Pablo II fue elegido al cabo de tres días.

Retrocediendo a 1963, Pablo VI fue escogido en tres días, luego de la muerte de Juan XXIII.

En todos estos casos, aunque el proceso fue llevado con la discreción que lo caracteriza, el consenso entre los cardenales se alcanzó con notable rapidez.

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