Pemex anuncia reestructuración con recorte de 3 mil empleados para reducir costos y sanear finanzas

Petróleos Mexicanos (Pemex) se encuentra en pleno diseño de una transformación estructural con el objetivo de reducir significativamente su carga administrativa y laboral. Como parte de un ambicioso plan de austeridad, se contempla la desvinculación de aproximadamente tres mil empleados de confianza provenientes de diversas áreas. Esta medida, presentada recientemente al Consejo de Administración, podría traducirse en un ahorro superior a los 10 mil millones de pesos.

El plan impulsado por el Gobierno de Claudia Sheinbaum también incluye una racionalización de la estructura corporativa, lo que implica la fusión o eliminación de subsidiarias, así como la reducción de gerencias y direcciones. Cabe destacar que este ajuste no afectará a los trabajadores sindicalizados, quienes constituyen la mayoría de los casi 133 mil empleados que integran la plantilla de Pemex. De ellos, alrededor de 22 mil son personal de confianza.

Dentro de los cambios propuestos se encuentra la eliminación de varias subdirecciones, coordinaciones y al menos treinta gerencias. Según la empresa, esta reconfiguración busca agilizar la toma de decisiones y mejorar la eficiencia operativa. Para evitar en lo posible los pagos por despido, desde diciembre se ha puesto en marcha una estrategia que limita el ingreso de nuevo personal y reduce los costos relacionados con la nómina.

La unificación de subsidiarias bajo una estructura vertical busca generar un ahorro adicional que podría alcanzar los 18 mil 560 millones de pesos. Estos recursos se destinarían a fortalecer financieramente a Pemex, que actualmente enfrenta un escenario adverso caracterizado por la caída de los precios del petróleo y un elevado nivel de obligaciones financieras.

La reorientación de recursos administrativos permitirá incrementar en unos cinco mil millones de pesos la inversión en actividades clave como la exploración y producción de petróleo. Según el documento presentado, esta reorganización interna incrementará en un 2.7% los recursos destinados a las funciones sustantivas de la empresa. Esta cifra resulta especialmente relevante ante la continua disminución de la producción, que se sitúa en torno a 1.6 millones de barriles diarios, lejos del objetivo gubernamental de alcanzar 1.8 millones diarios hacia el final del sexenio en 2030.

Además de estos cambios, Pemex opera ahora bajo un nuevo esquema fiscal. La empresa, que ha retomado su carácter de entidad pública, ha simplificado su régimen tributario al adoptar un único impuesto denominado Derecho Petrolero para el Bienestar, equivalente al 30% de la producción de petróleo y al 11.63% en el caso del gas no asociado.

El director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, lidera esta reestructuración con la intención de mejorar las finanzas de la petrolera, que continúa siendo la más endeudada del mundo. A pesar de los esfuerzos del gobierno anterior por rescatarla mediante transferencias de recursos desde Hacienda, Pemex cerró 2024 con una pérdida superior a los 620 mil millones de pesos, una tendencia negativa que se ha prolongado durante el primer trimestre de 2025. Su deuda actual asciende a más de 101 mil 100 millones de dólares.