Por primera vez en la historia de México —y del mundo— todos los jueces de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) fueron elegidos por voto popular. En este giro sin precedentes, el abogado indígena Hugo Aguilar resultó electo como presidente del máximo tribunal del país, según el conteo oficial del Instituto Nacional Electoral (INE) concluido este jueves.
Aguilar, originario de Oaxaca y miembro del pueblo mixteco, obtuvo el 5.3% de los votos, posicionándose como el aspirante más votado entre los nueve nuevos ministros. De acuerdo con la ley, este respaldo ciudadano lo coloca automáticamente al frente de la SCJN, compuesta ahora por cinco mujeres y cuatro hombres.
Su llegada representa una ruptura con las élites jurídicas que históricamente han dominado la Corte. Aunque no milita en ningún partido, Aguilar es identificado como cercano al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y es ampliamente reconocido por su defensa de los derechos de los pueblos originarios.
“La deuda con los pueblos indígenas es profunda y urgente”, ha declarado Aguilar, cuya trayectoria está marcada por el activismo jurídico y el compromiso con la justicia social. Su ascenso a la presidencia de la Corte evoca inevitablemente la figura de Benito Juárez, también indígena oaxaqueño, quien lideró la SCJN en el siglo XIX antes de convertirse en presidente de la República.
El proceso electoral del domingo contó con una participación del 13% del padrón, es decir, unos 13 millones de los casi 100 millones de ciudadanos con derecho a voto. Los candidatos fueron seleccionados previamente por el Poder Ejecutivo y el Legislativo —ambos dominados por el oficialismo— y posteriormente sometidos a sufragio directo.
Con este cambio radical, México se convierte en pionero mundial en democratizar el acceso al Poder Judicial, abriendo una nueva etapa en la historia institucional del país.