Los Ángeles, Estados Unidos – La ciudad se convirtió en el epicentro de un conflicto migratorio sin precedentes tras el despliegue de 2,000 elementos de la Guardia Nacional, ordenado por el gobierno federal en respuesta a las manifestaciones contra las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Karoline Leavitt, vocera de la Casa Blanca, justificó la movilización militar, calificando la situación de “anarquía”, mientras activistas y defensores de derechos humanos denuncian un uso excesivo de la fuerza contra migrantes.
Reportes indican que agentes federales han utilizado balas de goma, gases lacrimógenos y granadas aturdidoras en zonas con alta población migrante, generando alarma en la comunidad.
El gobernador de California, Gavin Newsom, criticó la medida, advirtiendo que podría intensificar el conflicto y afectar la seguridad de los residentes.
Los operativos han resultado en cientos de arrestos, con denuncias de detenciones arbitrarias y tratos degradantes hacia migrantes. Organizaciones de derechos humanos han solicitado intervención internacional, argumentando que las acciones de ICE y la Guardia Nacional vulneran derechos fundamentales.
La militarización de Los Ángeles ocurre en un contexto de tensión migratoria en Estados Unidos, en una ciudad con profundas raíces mexicanas e inmigrantes. Activistas recuerdan que Los Ángeles fue parte de México hasta 1848, cuando el Tratado de Guadalupe Hidalgo selló la cesión territorial.
Diversos sectores exigen el cese inmediato de las redadas y la represión militar. La comunidad latina y grupos pro-migrantes han convocado nuevas movilizaciones en los próximos días.