La mañana del 17 de junio, autoridades federales lograron la detención de Pablo Edwin Huerta Nuño, alias “El Flaquito” o “Flakito”, señalado como uno de los principales cabecillas del Cártel de los Arellano Félix (CAF). La captura fue ejecutada por la Fiscalía General de la República (FGR), a través de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO), tras un operativo conjunto en la ciudad de Tijuana, Baja California.
De acuerdo con fuentes consultadas por medios como Pie de Página y el periodista Luis Chaparro —quien difundió la noticia en su cuenta de X—, el arresto se concretó luego de un cateo efectuado por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en el lugar donde se escondía el presunto criminal.
Extraoficialmente, se ha informado que Huerta Nuño sería trasladado a la Ciudad de México para continuar con su proceso legal. En su contra pesa una orden de aprehensión nacional, además de una posible solicitud de extradición pendiente.

Una figura esquiva y violenta del crimen organizado
Pablo Edwin Huerta Nuño ha sido uno de los operadores más elusivos del narcotráfico en Baja California. Ha escapado de diversas emboscadas, tanto por parte de autoridades como de organizaciones rivales. Uno de los episodios más recordados ocurrió en septiembre de 2019, cuando salió ileso de un ataque armado en el estacionamiento del Grand Hotel Tijuana, donde un comando intentó asesinar a un familiar suyo.
En 2020, volvió a burlar un intento de captura en el Fraccionamiento Lomas Hipódromo. En ese operativo, un grupo armado irrumpió en una farmacia buscando su ubicación, pero tampoco lograron aprehenderlo.
Cargos pendientes y vínculos con otros cárteles
“El Flaquito” no solo ha sido señalado por su rol como líder del CAF, sino también por su participación en diversos delitos graves. Entre ellos, se le acusa del secuestro de un familiar de Víctor Manuel Padilla Murillo, alias “El Chatarras”. También se le vincula con intentos de homicidio, desapariciones y la conformación de células armadas para el control territorial en Tijuana y otras zonas de Baja California.
Investigaciones recientes indican que mantuvo contactos con figuras relevantes del narcotráfico, como Ismael Zambada Sicairos, conocido como “El Mayito Flaco”, así como con integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), con quienes buscaba fortalecer alianzas criminales en el noroeste del país.








