En una escena que dejó atónitos a los bañistas, una embarcación con al menos 25 migrantes africanos llegó en pleno día a una concurrida cala del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, en Almería. Los ocupantes saltaron a tierra y huyeron entre sombrillas y toallas, mientras una patrullera de la Guardia Civil los seguía de cerca.
La lancha, presuntamente salida de Orán (Argelia), quedó abandonada en la orilla. Entre los migrantes se encontraban menores y adultos, todos aparentemente en buen estado de salud. Algunos fueron interceptados por las autoridades, pero otros lograron escapar.
Este tipo de llegadas se ha vuelto cada vez más frecuente en las costas del sureste español, impulsadas por el buen clima y la falta de vigilancia efectiva. Las llamadas “pateras-taxi” operan con rapidez y precisión, desafiando los controles fronterizos.








