El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó el inicio del monzón mexicano en el noroeste del país, un fenómeno climático que, cada año, representa la principal fuente de lluvia en regiones áridas como Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Durango y Baja California Sur. Según los registros, su aparición comenzó a finales de junio y se espera que se prolongue hasta septiembre.
¿Qué es el monzón mexicano?
El término “monzón” proviene del árabe mawsam, que significa “temporada”, y originalmente hacía referencia a los vientos favorables para la navegación. En el contexto climático, se trata de un patrón estacional que provoca un cambio en la dirección de los vientos, generando un aumento notable en las precipitaciones.
En México, este fenómeno es conocido como Monzón de Norteamérica, ya que también impacta el suroeste de Estados Unidos. Su dinámica comienza cuando el calor extremo genera una baja presión en el noroeste del país, atrayendo aire cálido y húmedo desde el Océano Pacífico y el Golfo de California. Esta humedad se transforma en tormentas intensas, acompañadas de lluvias fuertes, actividad eléctrica, granizo y rachas de viento.
¿Cuál es su impacto y sus beneficios?
El monzón representa entre el 60 y 65% de la lluvia anual en regiones como Nayarit, Sinaloa, Sonora y Chihuahua. En términos acumulados, se registran hasta 800 mm de precipitación en Nayarit, 600 mm en Sinaloa y cerca de 300 mm en otras zonas del norte del país. Este aporte de agua es esencial para:
-
Recargar acuíferos y presas
-
Sostener la agricultura y ganadería
-
Activar ciclos reproductivos en flora y fauna
-
Atenuar la sequía en zonas semiáridas
También se observan descensos en las temperaturas vespertinas y nocturnas gracias al incremento en nubosidad y lluvias.
¿Cuáles son los Estados bajo la influencia del monzón?
Aunque su núcleo se encuentra en el noroeste, su influencia puede extenderse a estados como Coahuila, Nuevo León, el noroeste de Jalisco y, ocasionalmente, al centro y oriente del país.
Pese a sus beneficios, el monzón también conlleva peligros. Las lluvias torrenciales pueden provocar inundaciones en zonas urbanas y rurales, desbordamientos de ríos y arroyos, deslaves en áreas montañosas y daños en caminos o comunidades aisladas.
Por ello, las autoridades mantienen vigilancia constante en las regiones vulnerables e instan a la población a estar informada y tomar precauciones ante eventos meteorológicos extremos.








