El dólar inició la semana con el pie izquierdo en México. Este lunes 4 de agosto, la divisa estadounidense abrió la jornada a la baja, cotizándose en promedio a 18.80 pesos mexicanos, lo que representa una caída de 0.33% respecto al cierre anterior de 18.86.
El debilitamiento del dólar se atribuye a una combinación de factores: por un lado, indicadores negativos en la economía de Estados Unidos, y por otro, señales de fortaleza en la economía mexicana. Uno de los factores que impulsó al peso fue la mejora en la calificación crediticia de Pemex por parte de Fitch, lo que generó confianza en los mercados.
Además, el más reciente reporte de confianza del consumidor en México mostró una ligera alza, subiendo de 45.7 en mayo a 45.9 en junio, reflejando una percepción más favorable sobre las condiciones actuales.
En contraste, en Estados Unidos se reportaron cifras decepcionantes en materia de empleo, especialmente en las nóminas no agrícolas, lo que ha incrementado la probabilidad (51%) de que la Reserva Federal realice hasta tres recortes en su tasa de interés antes de que termine el año.
La incertidumbre también creció tras la renuncia de Adriana Kugler, gobernadora de la Fed, quien dejará el cargo el 8 de agosto, cuatro meses antes del fin de su periodo. El presidente Donald Trump anunció que pronto nominará a su reemplazo, lo que ha generado especulación sobre un cambio en la orientación del banco central.
Además, Trump despidió a la directora de la Oficina de Estadísticas Laborales, lo que añade más tensión en el ámbito económico.
En cuanto al comercio, EE.UU. registró ingresos récord por aranceles en julio, superando los 600 millones de dólares. Aunque una nueva ronda de tarifas estaba prevista para el 1 de agosto, fue pospuesta al día 7 por orden ejecutiva.
Pese a su reciente baja, el dólar ha subido 0.2% en la última semana, aunque aún acumula una pérdida del 3.77% en el último año. La baja volatilidad actual apunta a una etapa de relativa estabilidad.







