Las relaciones entre Estados Unidos y el gobierno de Nicolás Maduro atraviesan un momento de tensión comparable —y posiblemente superior— al que se vivió en 2019, cuando Juan Guaidó, con el respaldo de Washington, se autoproclamó “presidente encargado” de Venezuela.
Hace tres semanas, la administración estadounidense duplicó la recompensa ofrecida por información que facilite la captura de Maduro, a quien vinculan con actividades de narcotráfico y terrorismo. Poco después, desplegó una operación militar en el Caribe con ocho buques, submarinos, aviones y 4.000 marines, oficialmente para combatir el narcotráfico en la región. La portavoz de la Casa Blanca, Caroline Leavitt, dejó clara la postura de su gobierno: “Maduro no es el presidente de Venezuela, es un fugitivo, el jefe del Cartel de los Soles”.
En reacción, el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, anunció patrullajes marítimos con drones y embarcaciones en las costas del país, incluyendo el Lago de Maracaibo. También informó sobre un operativo conjunto con Colombia que implicará el despliegue de 15 mil soldados, en coordinación con los cuatro millones de milicianos ya movilizados por la Milicia Nacional.
El chavismo ha impulsado jornadas de alistamiento con voluntarios civiles, mientras los medios estatales intensifican llamados a “defender la dignidad de la patria” y a prepararse contra lo que denominan “agresiones imperiales”.
Tras el fracaso de las negociaciones entre Caracas y Washington en torno a una hoja de ruta democrática previa a las elecciones presidenciales de 2024, la Casa Blanca ha endurecido su retórica hacia el gobierno de Maduro.
🇻🇪⚠️ ¡Fuerza y lealtad! Comandos venezolanos proclaman que “darían su vida” por la patria y el presidente Nicolás Maduro, en un mensaje de unidad frente a las amenazas externas. 💪🛡️ #VenezuelaSoberana #LealtadALaPatria #MaduroLidera pic.twitter.com/8q5CSSnwWL
— Tendencia Noticias (@TNnoticiasMx) August 29, 2025
Este viraje se atribuye, en parte, a la labor de María Corina Machado, quien desde la clandestinidad ha intentado influir en el liderazgo estadounidense, argumentando que Maduro representa un peligro real para la región. En su más reciente mensaje viralizado en redes sociales, declaró: “Esta es la Venezuela que viene. El retorno de la democracia a Venezuela abrirá oportunidades de inversión no vistas en los mercados emergentes (…) Somos millones de venezolanos, impulsados por la esperanza, los que exigimos el cambio democrático”.
Durante la presidencia de Donald Trump, las políticas hacia Venezuela generaron decepción en la oposición, debido a medidas como deportaciones masivas, restricciones migratorias, estigmatización y la eliminación del apoyo de la USAID, lo que afectó directamente a proyectos democráticos en el país.
Mientras tanto, el oficialismo venezolano mantiene un clima de aparente normalidad pese al estado de alerta. En una alocución transmitida en cadena nacional, Maduro afirmó: “Aquí está la fuerza que sembró Hugo Chávez, una fusión perfecta entre pueblo, Fuerza Armada y policía. Estamos unidos en la defensa de nuestra amada Venezuela, con la moral de los patriotas”. Estas palabras las pronunció al clausurar el II Curso de Operaciones Especiales Revolucionarias, conformado por unidades armadas mixtas.
Desde la estructura institucional del chavismo, se ha logrado un consenso con sectores opositores permitidos por el régimen: Estados Unidos no amenaza únicamente al gobierno, sino a toda la nación. Así lo manifestó la Asamblea Nacional en una sesión extraordinaria donde se aprobó un acuerdo de respaldo a Maduro y se rechazó cualquier intervención extranjera.
Durante ese debate parlamentario, Jorge Rodríguez, presidente del órgano legislativo, advirtió: “Extranjero que entre a Venezuela de forma ilegal, no sale más, aquí se queda. Esto no es una bravuconería. Estamos obligados a defender nuestro territorio. Nuestro cielo, nuestro mar. No es una elección”. Y agregó: “No debemos hacernos eco de las estupideces que inventa Washington. Estas estrategias de guerra psicológica son cada vez más fútiles, menos elaboradas. No existe en el continente un país que haya tenido más victorias contra el narcotráfico en los últimos tiempos que Venezuela. En este país no hay un solo metro sembrado de hoja de coca o de marihuana”.
Aunque en la diáspora muchos albergan esperanzas de un desenlace abrupto mediante presión externa, un cambio de poder por la vía militar sigue siendo poco probable y con riesgos significativos.
María Corina Machado y otros líderes opositores en el exilio han insistido en que una intervención armada no es necesaria. Su apuesta es que una combinación de presión nacional e internacional logre forzar una salida negociada del chavismo.
Diosdado Cabello, segundo al mando en el oficialismo, recordó en su programa de televisión que: “Saquen la cuenta de cuántos ataques hemos resistido desde la llegada del comandante Chávez al poder, hace 26 años. Cuántas veces la derecha nacional e internacional ha dicho ‘ya está, cayeron, mañana es el día’. Luego nadie pide disculpas. El que esté todavía creyendo en los llamados de la oposición, de los radicales, a estas alturas, habrá que condecorarlo con el Honor al Mérito por Pendejo”.