Tragedia en Córdoba: 40 muertos y decenas de heridos en choque de trenes de alta velocidad

La magnitud del desastre ferroviario en Córdoba continúa aumentando con el paso de las horas. El número de fallecidos por el accidente del tren de alta velocidad, ocurrido ayer en la provincia andaluza, ascendió a 40, mientras que 43 personas permanecen hospitalizadas en estado crítico, entre ellas cuatro menores de edad, según informaron las autoridades españolas.

Los primeros peritajes técnicos realizados por responsables de la red ferroviaria de España descartan el error humano como causa principal y apuntan a una posible falla en la infraestructura o en una de las unidades involucradas.

El peor accidente en la historia del tren de alta velocidad en España

El siniestro, considerado el más grave registrado en la red de alta velocidad española, ha provocado consternación nacional y duelo oficial, en palabras del presidente de la Junta de Andalucía, José Manuel Moreno Bonilla, quien advirtió que la cifra de víctimas podría aumentar conforme avancen las labores de rescate.

El impacto ha generado temor y desconfianza entre los usuarios del servicio, que moviliza a más de 40 millones de pasajeros al año y conecta a ciudades clave como Madrid, Barcelona, Sevilla, Córdoba, Málaga, Zaragoza y Santiago de Compostela.

Un accidente “raro y complejo”

El ministro de Transportes, Óscar Puente, explicó que todavía no se conocen las causas exactas del siniestro, pero destacó que ocurrió en una zona recta con vías recién renovadas, lo que lo convierte en un hecho “inusual”. Añadió que el tren, operado por la compañía italiana Iryo, había sido inspeccionado apenas cuatro días antes.

Por su parte, el presidente de Renfe, Álvaro Fernández, señaló que es prematuro ofrecer conclusiones, ya que se trata de “un suceso complejo y poco habitual” y pidió evitar especulaciones hasta que finalicen los análisis.

Testimonios desde el desastre

Entre los pasajeros se encontraba el periodista Salvador Jiménez, de Radio Nacional de España (RNE), quien relató la falta de información y coordinación tras el accidente:

“Nadie nos informaba. Íbamos preguntando a los guardias civiles por dónde salir. Es increíble que no hayamos recibido ni un solo mensaje de Adif, pese a que tienen los datos de todo el pasaje”.

Los primeros en asistir a las víctimas fueron vecinos de la zona, que llevaron comida, agua y mantas, e incluso alojaron a pasajeros en sus hogares antes de la llegada de los servicios de emergencia, la Guardia Civil y la Unidad Militar de Emergencias, que se enfrenta a un operativo complicado debido a que los vagones quedaron completamente destrozados.

Historias de sobrevivientes

Ana, una joven pasajera, contó que “había gente muy malherida; los veías y sabías que se te iban y no podías hacer nada”. Su hermana, que viajaba con ella, también sobrevivió y permanece bajo observación médica.
Otra pasajera, Rocío, relató que “todo fue un caos total. Volamos por los aires. Tengo dolores y moretones por todos lados, pero hubo gente que no tuvo la misma suerte”.
Mientras tanto, Inmaculada, otra sobreviviente, recordó el pánico del momento: “Pensé que me moría. El tren empezó a dar frenazos y los asientos salían despedidos. Fue una locura. No sé cuándo volveré a subirme a un tren”.

Antecedentes de tragedias ferroviarias

Este siniestro supera en gravedad los anteriores ocurridos en la red española de alta velocidad. En 2013, el descarrilamiento del tren Alvia en Angrois (Galicia) causó 80 muertes y 145 heridos; entre las víctimas se encontraba una joven mexicana. Posteriormente, en 2016, un tren que cubría la ruta Vigo–Oporto dejó cuatro muertos, y en 2018, otro descarrilamiento en Vacarisses (Barcelona) provocó un fallecido y 44 heridos leves.

El gobierno español ha declarado luto oficial y anunció que los equipos de investigación continuarán trabajando para esclarecer las causas de esta tragedia que ha sacudido profundamente a España.