El rey de España, Felipe VI, acudió de manera discreta a una exposición de arte prehispánico organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España y la Secretaría de Cultura de México, que reúne cerca de 250 piezas de civilizaciones originarias, muchas de ellas mostradas por primera vez fuera de territorio mexicano.
Durante el recorrido, que no formaba parte de la agenda pública del monarca, el rey dialogó con el embajador de México en España, Quirino Ordaz Coppel, y otras autoridades. En ese contexto, señaló que algunos episodios de la conquista, vistos desde la perspectiva actual, “no pueden generar orgullo”, “hubo abusos”, aunque subrayó la importancia de analizar ese periodo histórico con rigor y sin juicios anacrónicos.
El monarca también mencionó que desde los primeros años de la colonización existió un intento de protección hacia los pueblos originarios mediante las llamadas Leyes de Indias, aunque reconoció que en la práctica muchas de esas disposiciones no se aplicaron como se pretendía.
Un gesto simbólico en medio de tensiones diplomáticas
La visita adquiere relevancia en el contexto de la prolongada fricción política entre México y España. En 2019, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador envió una carta al rey solicitando una disculpa por los abusos cometidos durante la conquista, petición que nunca recibió respuesta oficial.
Las relaciones se tensaron aún más cuando la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum decidió no invitar al monarca a su ceremonia de toma de posesión, lo que motivó que el gobierno español optara por no enviar representantes al evento.
Sin embargo, un primer acercamiento se registró en noviembre pasado, cuando durante la inauguración de la misma muestra el canciller español José Manuel Albares reconoció que la historia compartida entre ambos países incluye episodios complejos y momentos de injusticia hacia los pueblos originarios.

