La confrontación entre Israel e Irán escaló con fuerza este martes tras una ofensiva nocturna que, según autoridades israelíes, acabó con la vida de dos figuras clave del aparato de seguridad iraní. En respuesta, Teherán lanzó nuevas oleadas de misiles y drones contra territorio israelí y varios países del Golfo, evidenciando que el conflicto está lejos de disminuir.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, aseguró que fueron abatidos Alí Larijani, alto funcionario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, y el general Gholam Reza Soleimani, líder de la milicia Basij. Ambos eran considerados piezas fundamentales del régimen, especialmente tras la muerte previa del líder supremo Ali Jamenei al inicio de la guerra.
Aunque medios estatales iraníes no confirmaron de inmediato los decesos, la posible pérdida de estos mandos representa un golpe significativo para el liderazgo del país en medio de su mayor crisis militar en décadas, en la que también están involucrados Estados Unidos y aliados regionales.
Mientras tanto, Irán amplió sus ataques hacia infraestructura energética en el Golfo Pérsico. En Fujairah, un ataque con dron provocó una explosión en una instalación petrolera, mientras que un buque anclado frente a sus costas también fue impactado. Además, la tensión obligó a Dubái a cerrar temporalmente su espacio aéreo por segunda ocasión en días.
El control del estratégico estrecho de Ormuz —por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial— se ha convertido en un punto crítico. Teherán advirtió que no cederá su dominio sobre esta ruta clave, aumentando el riesgo de una crisis energética global.
Por su parte, el ejército israelí anunció una ofensiva de gran escala en Teherán, dirigida contra centros de mando, sistemas antiaéreos y lanzaderas de misiles, además de intensificar ataques contra Hezbollah en Líbano, donde ya se reportan miles de desplazados y cientos de muertos.
El conflicto ha tenido repercusiones regionales: Arabia Saudita interceptó drones, se registraron explosiones en Qatar y la embajada estadounidense en Bagdad sufrió daños por metralla. En los Emiratos Árabes Unidos, al menos una persona murió por restos de un misil interceptado.
La presión también recae sobre Donald Trump, quien busca respaldo internacional para garantizar la navegación en la zona, mientras el precio del petróleo se dispara y el crudo Brent supera los 100 dólares por barril.
Las cifras reflejan la magnitud de la crisis: más de mil 300 muertos en Irán, cientos en Líbano, millones de desplazados y víctimas también en Israel y entre fuerzas estadounidenses. Con ataques continuos en varios frentes, el escenario apunta a una guerra prolongada con impacto global.








