La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que su gobierno continuará aplicando subsidios a los combustibles con el objetivo de evitar incrementos que afecten la economía de las familias.
La mandataria explicó que, ante el alza internacional del petróleo —impulsada por tensiones globales—, se mantiene un apoyo fiscal a través del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), lo que ha permitido contener los precios de la gasolina y el diésel en el país.
Este mecanismo representa un costo aproximado de 5 mil millones de pesos semanales para las finanzas públicas, recursos que el gobierno deja de recaudar para evitar aumentos mayores en los combustibles.
Además, destacó que existe un acuerdo con empresarios del sector gasolinero para mantener la gasolina regular alrededor de los 24 pesos por litro y el diésel en un precio cercano a los 28 pesos.
No obstante, la presidenta advirtió que algunas estaciones no han respetado estos compromisos, por lo que instruyó reforzar la supervisión para evitar abusos en los precios.
Sheinbaum también adelantó que se buscará un nuevo acuerdo con distribuidores para reducir aún más el costo del diésel, combustible clave para el transporte de mercancías y con impacto directo en la inflación.
El gobierno federal sostiene que estas medidas son necesarias para contener el impacto económico derivado del encarecimiento global de los energéticos.

