Inicio Virales ¿Por qué los días duran cada vez más? Te lo contamos

¿Por qué los días duran cada vez más? Te lo contamos

Damos por hecho que cada día tiene 24 horas exactas, pero en realidad eso es más una referencia práctica que una regla fija. La Tierra no gira con precisión perfecta: su velocidad cambia ligeramente y, aunque esas variaciones son diminutas, la ciencia ya puede detectarlas con gran exactitud.

Durante millones de años, el principal “freno” del planeta ha sido la Luna. Su atracción provoca mareas en los océanos que generan una especie de resistencia, haciendo que la rotación terrestre se vuelva cada vez más lenta. Esto ha ido alargando los días poco a poco a lo largo del tiempo. Sin embargo, ahora hay un nuevo factor en juego: el cambio climático.

El derretimiento de los polos, la redistribución del agua y el aumento del nivel del mar están modificando cómo se distribuye la masa en la Tierra. Y cuando esa masa se desplaza hacia zonas cercanas al ecuador, el planeta gira un poco más despacio, como una patinadora que extiende los brazos para frenar su giro. El resultado es claro: los días se están alargando, aunque sea en milisegundos.

Aunque no lo percibas en tu rutina diaria, la duración de un día nunca es exactamente la misma. Factores como los vientos, las corrientes oceánicas o incluso los movimientos internos del planeta influyen en su rotación. Por eso, el tiempo que usamos en relojes —basado en mediciones atómicas extremadamente precisas— necesita ajustes ocasionales para no desfasarse del ritmo real de la Tierra. De ahí nacen los llamados “segundos intercalares”.

Puede parecer insignificante hablar de milisegundos, pero en tecnologías como satélites, GPS o telecomunicaciones, esas pequeñas diferencias son cruciales. Un error mínimo puede traducirse en fallos importantes cuando se trata de sincronización global o navegación de alta precisión.

Ahora bien, la gran duda: ¿llegaremos a tener días de 25 horas? La respuesta es sí… pero no en un futuro cercano. A este ritmo, harían falta unos 200 millones de años para que eso ocurra. Es decir, no es algo que vaya a afectar a nuestra vida ni a muchas generaciones más.

Aun así, este fenómeno tiene valor porque revela algo más profundo: el planeta está cambiando. No solo en su superficie o en su clima, sino también en su dinámica interna. Incluso se ha detectado un ligero desplazamiento del eje de rotación terrestre en las últimas décadas, relacionado con estos mismos procesos.

En resumen, aunque tu despertador seguirá sonando a la misma hora, la Tierra no es tan constante como parece. Y esos pequeños cambios, invisibles para nosotros, son otra señal de que el mundo está en transformación.