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La Revolución y sus efectos sobre el nearshoring en México

Por José Antonio Chávez Lamadrid 

El nearshoring en México encuentra en el Artículo 123 constitucional (logro de la Constitución de 1917 como efecto de La Revolución) su mayor ancla de estabilidad social y, al mismo tiempo, su principal desafío operativo rumbo al 2030. 

Mientras el espíritu original de este artículo posrevolucionario garantiza los derechos colectivos básicos de la fuerza laboral, la llegada masiva de corporativos globales exige evolucionar hacia esquemas de alta especialización, flexibilidad técnica y productividad individual.

Hacia el 2030, la proyección económica indica que México dejará de competir como una opción de manufactura de bajo costo para consolidarse como un nodo tecnológico de alto valor; en este nuevo ecosistema, los jóvenes de 21 a 28 años deberán equilibrar la protección legal histórica del Artículo 123 con la mentalidad individualista y competitiva que impone el mercado internacional.

1. El origen: El Estado posrevolucionario crea la base técnica

La Revolución Mexicana dio origen a la educación pública masiva y a las universidades técnicas del Estado. Este proceso histórico transformó a México: dejó de ser un país de campesinos analfabetas y latifundistas para convertirse en una nación urbana con una sólida clase media educada y técnica.

Sin esta base histórica de ingenieros, administradores y profesionistas bilingües creados a lo largo del último siglo, México hoy no tendría el capital humano cualificado que las empresas globales necesitan.

2. El catalizador actual: El nearshoring explota ese capital humano

El nearshoring no busca mano de obra barata y sin capacitación (esa ya no es la ventaja de México); busca talento de clase media altamente tecnificado para operar fábricas automatizadas, centros de desarrollo de software y cadenas logísticas complejas conectadas con Estados Unidos. Las inversiones globales llegan al país porque encuentran millones de jóvenes de 21 a 28 años cuyos padres o abuelos ya escalaron a la clase media y pudieron pagarles carreras universitarias o especializaciones técnicas.

3. La consecuencia social: El auge del individualismo económico

Aquí ocurre el choque con el pasado. La clase media del siglo XX creció bajo un modelo colectivista: sindicatos fuertes, plazas de gobierno de por vida, apoyo comunitario y la promesa de una jubilación del Estado.

Hoy, el nearshoring opera bajo las reglas del capitalismo corporativo global y dinámicas de libre mercado hipercompetitivas. Esto empuja a los jóvenes a adoptar un individualismo económico real por las siguientes razones:

● Competencia por talento: las empresas del nearshoring buscan habilidades muy específicas. El joven ya no se apoya en un sindicato colectivista; depende de su propia marca personal, su nivel de inglés y su capacidad técnica individual para cotizarse alto. 

● Mentalidad de “agente libre”: los jóvenes de clase media actual saben que no harán carrera de 30 años en una sola empresa. Saltan de un empleo a otro de forma individual para aumentar sus ingresos, priorizando su portafolio personal sobre la lealtad institucional.

● Resiliencia financiera solitaria: al no existir las redes de seguridad colectivas del pasado (como las pensiones tradicionales), el joven de clase media actual se ve obligado a gestionar de manera individual sus fondos de retiro (AFOREs), seguros médicos privados e inversiones en plataformas digitales.

Los jóvenes que están en la consolidación de su independencia económica, social y familiar en México, tienen un escenario que les pide compromiso activo con su esfera jurídica, su mercado laboral y la generación de competencia desde el conocimiento, la ética y el ejercicio de sus derechos; pues de lo contrario, hechos sociales como la corrupción y el mercado informal amenazan con ser lapidarios para su generación y, por lo menos, condicionar a las dos próximas generaciones por venir.