KINSHASA – Las autoridades sanitarias de la República Democrática del Congo (RDC) reportaron este sábado un total de 956 casos confirmados de ébola y 257 fallecimientos vinculados al brote que afecta principalmente al este del país, según el último informe del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).
La tasa de letalidad se sitúa en el 25,8 %, una cifra que refleja la gravedad de esta epidemia causada por el virus Bundibugyo (BDBV), una cepa menos común que la del ébola Zaire y para la cual aún no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados.
De acuerdo con el boletín oficial, 316 pacientes permanecen hospitalizados en aislamiento, mientras que 92 personas han logrado recuperarse hasta la fecha. Los datos corresponden a información recopilada hasta el viernes pasado y muestran un rápido incremento en los últimos días.
Epicentro en Ituri y expansión regional
El brote fue declarado oficialmente el 15 de mayo de 2026 en la provincia de Ituri, con epicentros en zonas de salud como Bunia, Mongbwalu y Rwampara. Se ha extendido a las provincias vecinas de North Kivu y South Kivu, afectando ya a más de 30 zonas sanitarias. Ituri concentra la gran mayoría de los casos (alrededor del 91 %).
El virus también cruzó la frontera hacia Uganda, donde se han confirmado unos 19 casos y 2 muertes, aunque las autoridades ugandesas han logrado contener la transmisión comunitaria gracias a un rápido rastreo de contactos.
Contexto de alta complejidad
Este es el decimoséptimo brote de ébola en la historia de la RDC. La respuesta se ve seriamente obstaculizada por el conflicto armado en la región (con presencia de grupos como ADF y M23), los desplazamientos masivos de población, la debilidad del sistema sanitario y la desconfianza comunitaria. Al menos decenas de trabajadores de la salud han resultado infectados.
“La situación evoluciona muy rápido y la inseguridad limita el acceso humanitario”, han advertido organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF), la OMS y UNICEF. Miles de contactos están bajo seguimiento, pero la cobertura aún es insuficiente.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote como Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) el 17 de mayo. Equipos internacionales, incluyendo más de 115 especialistas de la OMS, han sido desplegados, junto con centros de tratamiento y suministros. Se están evaluando tratamientos experimentales y candidatos vacunales.
Riesgo y recomendaciones
Aunque el riesgo de propagación global se considera bajo, las autoridades sanitarias recomiendan precauciones extremas en las provincias afectadas y vigilancia reforzada en países fronterizos. No hay restricciones generales de viaje, pero se desaconseja el desplazamiento no esencial a las zonas de mayor transmisión.
Expertos advierten que, sin un refuerzo inmediato de la vigilancia, el rastreo de contactos y el compromiso comunitario, el brote podría convertirse en uno de los más graves registrados en la región.
Las autoridades congoleñas y socios internacionales continúan intensificando los esfuerzos de contención. Se esperan actualizaciones diarias en los próximos días ante la dinámica evolución de la epidemia.







