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Piensa lo que quieras

Por José Antonio Chávez Lamadrid 

Que cada quien piense lo que quiera es un gran logro en una sociedad como la mexicana. Ante la posibilidad de creer y pensar a voluntad sin sanciones, castigos ni imposiciones externas puede ser una de las grandes aportaciones del momento llamado “La Reforma” en México.

En términos directos podemos resumir que la libertad de culto y la separación del Estado de la Iglesia católica aporta el grado de derecho individual a pensar libremente. Cuando se estudia en la Universidad esto es oro molido, es decir, cumplir con un programa académico que tenga objetivos fijos para la obtención de un título profesional que te permita dedicarte a la actividad económica de tu elección, garantiza el libre desarrollo y la posibilidad de la satisfacción personal. En otras palabras, que tengas éxito depende de lo que hagas y cómo lo hagas, no depende de las ideas limitativas en las que tu no crees ni compartes.

¿Por qué es importante saber cuándo y cómo nació ese derecho?

En la segunda mitad del siglo XIX (diecinueve) esto arranca con La Constitución Política de 1857, el conflicto entre los liberales y los conservadores arrojó una guerra civil de varios años. Uno de los logros más significativos, inspirado en la revolución francesa, fue la separación del Estado de la Iglesia Católica. Esto fijó la educación sin religión en las escuelas públicas; se creó el registro civil para llevar un padrón de nacimientos, matrimonios y muertes, los que llevaba antes la iglesia como monopolio; de la misma manera se consolidó la libertad de culto.

Estos tres puntos son trascendentes para la vida actual del país, es decir de los ciudadanos, que fijan derechos inseparables del individuo. Tu puedes creer lo que quieras, no hay sanción por pensar diferente ni hay directrices para que actúes de cierta manera conforme a los dogmas de la religión que sigue siendo la más importante en México, pero ya no sanciona a los mexicanos desde la moral omnipotente.

De esta manera tú puedes estudiar lo que quieras, sin dogmas, hay apertura en las escuelas, hay acceso a la educación pública a un nivel internacional que permite no tener sesgos religiosos. La tendencia liberal ha logrado establecer como derechos fundamentales prerrogativas muy importantes para la juventud de nuestro país, donde se permite pensar diferente, expresarse diferente, creer diferente.

El gran reto es para esa juventud, que muestra señales de estar a la altura de la tarea, educarse, construir un criterio propio basado en hechos reales y científicamente comprobables; más la flaqueza puede venir de la comodidad provocada por la tecnología, la cual pone en riesgo el respeto, pues al no ser capaces de respetarnos los unos a los otros y ponderar la verdad, los sesgos resultan personales, unilaterales, por lo tanto absurdos; esto abre la puerta a Estados autoritarios, representantes extremistas y control excesivo de las actividades personales, por medio de la presión social, la represión de posturas claras y fundamentadas pero poco populares. Estados fuertes y transgresores.

Los efectos de La Reforma están tan presente que son la amenaza con la cual los autoritarios juegan con la ignorancia y apatía de quienes no quieren saber nada más allá de lo conocido.