Una investigación periodística reveló que un ejercicio militar de interferencia de señales GPS realizado por el Ejército de Estados Unidos podría estar relacionado con el accidente de un avión de evacuación médica ocurrido en Nuevo México, donde cuatro personas perdieron la vida.
De acuerdo con un reportaje de Wired, el accidente ocurrió a principios de mayo, cuando un avión bimotor Beechcraft King Air despegó de Roswell con destino a Ruidoso para recoger a un paciente.
Interferencia de GPS habría afectado la navegación del avión
Durante el vuelo, los pilotos perdieron el acceso a sus sistemas modernos de navegación después de que la señal GPS fuera interrumpida. Al mismo tiempo, personal militar realizaba un ejercicio de guerra electrónica en el White Sands Missile Range, donde se probaba tecnología diseñada para interferir las señales de posicionamiento satelital.
Registros de la Administración Federal de Aviación (FAA) indican que otras aeronaves que se encontraban en la zona también reportaron fallas similares en sus sistemas de navegación durante ese periodo.
Pilotos recurrieron a métodos tradicionales
Ante la pérdida del GPS, la tripulación continuó el vuelo utilizando métodos de navegación convencionales mientras recibía apoyo de los controladores aéreos.
La investigación señala que, debido a las condiciones de oscuridad y la escasa visibilidad, los pilotos abandonaron la aproximación por instrumentos e intentaron localizar visualmente el aeropuerto de Ruidoso. Sin saberlo, la ruta los dirigía directamente hacia las montañas Capitan, donde la aeronave terminó impactándose.
¿El Ejército de Estados Unidos fue responsable?
Aunque la investigación periodística plantea que la interferencia de GPS pudo haber sido un factor clave en el accidente, hasta el momento no existe una determinación oficial que establezca que el ejercicio militar fue la causa directa del siniestro.
El reportaje también indica que la tripulación había sido advertida sobre posibles interrupciones en la señal GPS; sin embargo, sostiene que las medidas implementadas no habrían sido suficientes para evitar los riesgos derivados de las pruebas militares.
El caso ha generado cuestionamientos sobre los protocolos de coordinación entre los ejercicios militares de guerra electrónica y las operaciones de la aviación civil, especialmente cuando ambos coinciden en una misma región.
Las autoridades estadounidenses continúan con las investigaciones para esclarecer las causas del accidente ocurrido en Nuevo México.








