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¿Quién tiene derecho a recibir utilidades?

Por Francisco Javier Cárabez Hernández*

En términos generales, cualquier trabajador que haya laborado al menos 60 días durante el año fiscal tiene derecho a participar en el reparto de utilidades, aunque ya no trabaje en la empresa.

Sí, así como se lee.

Si renunciaste, te despidieron o cambiaste de empleo, eso no significa automáticamente que perdiste tu derecho. Muchas personas dejan pasar este dinero simplemente porque desconocen la ley.

También es importante entender que no todas las empresas están obligadas a repartir utilidades. Existen excepciones legales. Por ejemplo, algunas empresas de nueva creación quedan exentas durante su primer año de operaciones. También ciertas instituciones sin fines de lucro o negocios con ingresos limitados conforme a los parámetros fiscales.

Sin embargo, uno de los problemas más frecuentes ocurre cuando la empresa simplemente dice: “No hubo utilidades”.

Y ahí es donde comienzan las dudas, los rumores y la desconfianza.

Porque sí, existen casos donde verdaderamente no hubo ganancias; pero también existen casos donde los trabajadores sienten que la empresa creció, vendió, expandió operaciones y aun así el reparto resulta mínimo o inexistente.

Por eso la transparencia es fundamental.

La PTU no depende del estado de ánimo del patrón ni de “si quiere pagar”. Depende de información fiscal, declaraciones ante el SAT y reglas legales específicas.

Ahora bien, otro tema que genera mucha curiosidad es saber cómo se calcula el dinero que le toca a cada trabajador.

La ley divide el reparto en dos partes:

  • La primera se calcula tomando en cuenta los días trabajados durante el año.
  • La segunda considera el salario percibido por cada empleado.

Es decir, influyen tanto el tiempo laborado como el nivel salarial.

Por eso no todos reciben la misma cantidad.

Y aunque para algunos puede representar un ingreso moderado, para otros significa un apoyo económico importante en tiempos donde todo parece subir menos el sueldo.

La PTU también refleja algo más profundo: el valor del trabajo humano.

Detrás de cada venta, contrato, proyecto, producto o servicio, existen personas que sostienen el funcionamiento diario de las empresas. Personas que cumplen horarios, resuelven problemas, soportan presión y dedican años de esfuerzo para que una empresa crezca.

Hablar de utilidades no solamente es hablar de números o impuestos; es hablar de dignidad laboral.

Hoy en día vivimos en un entorno donde muchas personas trabajan más y ganan menos. Donde la incertidumbre económica forma parte de la rutina diaria. Por eso, cuando un derecho laboral se desconoce o se deja de ejercer, la desigualdad crece todavía más.

Y aquí vale la pena decir algo importante: conocer tus derechos no te convierte en conflictivo.

Durante muchos años se generó la idea de que exigir prestaciones era “meterse en problemas” o “ponerse contra la empresa”. Pero la realidad es que una relación laboral sana debe construirse con equilibrio, legalidad y respeto mutuo.

Las empresas necesitan crecer, sí.

Pero también necesitan trabajadores motivados, protegidos y valorados.

El reparto de utilidades no debería verse como una carga. Al contrario, puede convertirse en una señal de estabilidad, cumplimiento y compromiso empresarial.

Por supuesto, tampoco se trata de asumir que todas las empresas actúan de mala fe. Existen negocios que atraviesan momentos económicos difíciles, pérdidas fiscales o situaciones complejas derivadas de la inflación, impuestos o baja productividad.

Cada caso tiene su propia realidad.

Pero precisamente por eso es tan importante la información clara y el acceso a la asesoría laboral.

En México, la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet) ofrece orientación gratuita para trabajadores que tengan dudas sobre sus utilidades o consideren que existe un incumplimiento.

Porque sí: los derechos laborales no sirven de mucho si la gente no sabe que existen.

Quizá el verdadero problema no es solamente que algunas empresas incumplan. El problema es que millones de trabajadores aún desconocen qué les corresponde por ley.

Y mientras exista desinformación, seguirá existiendo abuso.

Por eso vale la pena preguntar, informarse y entender algo fundamental: las utilidades no son un regalo.

Son el reconocimiento legal al esfuerzo de quienes todos los días hacen funcionar a una empresa.

*Abogado litigante y mediador judicial

Cárabez Abogados – Estudio legal & negocios